Bueno pues ya estoy aquí otra vez. Vamos a comenzar por refrescar un poco mi memoria con lo que hicimos por aquí la pasada Navidad. Fue hace ya unos meses por lo que ruego perdón por la omisión de cosas importantes e incluso por mi brevedad al contar todo... jeje
Como conté ya hace unos meses me preparaba para la llegada de Diciembre y una tropa de amigos visitándome. Tras unos días muy bonitos con Nuria en los que visitamos Colonia, Düsseldorf y Bonn con Ibai y Nacho llegó el tifón de La Chana... Ahí estaban los 5 fantásticos: Angel, Fran, Migue, Paloma y Pili. Ataviados con sus mejores galas directamente de la estación de tren a casa de Juan porque había fiesta española. El evento central de la visita de los chaneros fue el viaje a Amsterdam. Fue la primera vez para mi también por lo que lo disfrutamos todos como enanos. En cuanto me aclara un poco con los albumes de fotos de mis amigos de aquí pondré enlaces a las fotos de entonces. En aquel viaje hubo algún que otro conflicto porque éramos nada mas y nada menos que 20 jóvenes con ganas de reventar Amsterdam en solo dos días. Unos querían ir a un lado, otros a otro, en fin, la mejor solución como siempre, cada uno que tire donde le salga de las pelotas.
Uno de los mejores momentos para mi gusto en Amsterdam fue la visita a la casa museo de Anna Frank. Supongo que muchos conocereis la historia de esta chica y otros no. Estos últimos sería muy recomendable que lean el libro, yo lo estoy leyendo ahora mismo y te traslada a aquel Amsterdam de la II Guerra Mundial donde lo peor y lo mejor de las personas se veía todos los días.
Por lo demás, Amsterdam es una ciudad preciosa, infinidad de canales y bicicletas, gente de todas las razas, culturas y lenguas conviviendo felizmente en un pais (Holanda) que verdaderamente me gusta. Espero en posteriores posts poder daros mi opinión de cada uno de los paises de aquí alrededor en los que he estado.
También tengo que acordarme de los bonitos mercados navideños de Alemania. Incluso Duisburg que en invierno puede ser la ciudad más triste del hemisferio norte, estaba precioso todo iluminado y con ese olor inconfundible a una mezcla de creppes, glüwein y bratwurst.
Con los últimos días de la Navidad en Duisburg llegaron las cenas de despedida como aquella especialmente Danesa que nos preparó nuestro amigo Peter en la que comimos un delicioso lomo al horno con remolacha, mermelada y esas mezclas típicas dulce-salado de los nórdicos.
El día 16 de Diciembre llegamos Nacho y yo a Granada de nuevo. 2 meses y 20 días después de nuestra partida. En verdad no había pasado tanto pero para nosotros pareció una eternidad, para mi era la primera vez que estaba tanto tiempo seguido fuera de mi casa. A la vuelta fue gracioso notar ciertos detalles que me llamaban la atención como el dibujo de las baldosas del suelo de mi casa que, a mis ojos, contrastaban mucho con el suelo de cemento gris y feo que tengo aquí en Duisburg. La limpieza y pulcritud de la casa familiar fue otra cosa que aprecié mucho y que me ha hecho cambiar un poco en cuanto a lo mucho que criticaba a mi madre cuando estaba todo el santo día limpiando, diciendo que ordenara, etc... etc... Recordad que vivo con un chino, un pakistaní y somos otros 3 osos españoles.
La Navidad en Granada se pasó volando y para ser sinceros me vine con bastantes ganas de vuelta a Duisburg tras algunas decepciones que me llevé con algunos amigos.
Y bien, ahí están resumidos un par de meses más. La próxima vez espero hablar ya sobre cosas más concretas y también graciosas que me pasan por aquí.
Un abrazo!
martes, 13 de mayo de 2008
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